Una de las mujeres más exitosas de Hollywood es la menudita Jasmine Bleeth, quien sin ser exuberante como otras de su época logró imponerse con sus hermosos ojos.
Pero el triunfo no se le dio fácil y aunque siendo niña se reveló como una artista en potencia, apoyada por su familia, ganadora de varios concursos de belleza y como modelo dio los primeros pasos hacia la fama, dando tumbos.
Una fama que le costaría cara, porque envuelta en el torbellino de las luces, las cámaras y el glamour, encontró la manera “fácil de aguantar su ajetreado ritmo de vida en las drogas, mismas que se convirtieron en un imperativo, poniendo en peligro no sólo su carrera, sino la vida.
Su belleza le abrió las puertas de la televisión, dándole lustre a su estrella triunfando en un medio tan competido. Sin embargo, logró la conquista y se convirtió en una de las estrellas del medio electrónico gracias a su arrolladora belleza, entrega y talento.
Pero todo se vino abajo por sus adicciones que la llevaron a pisar fondo arruinando su salud, empañando su prestigio y casi muere por ello al sufrir un accidente automovilístico. Esto la sacudió a grado tal que recurrió a una clínica de rehabilitación y en plena recuperación tiene la suerte de conseguir trabajo en una serie policíaca al lado del actor Don Jhonson colocándose una vez más entre las triunfadoras.
Esto sirvió de trampolín para brincar a una de las series más exitosas de Estados Unidos: “Guardianes de la Bahia”, convirtiéndose pese a su estatura y antecedentes, en una de las hermosas salvavidas de traje de baño rojo, junto con Pamela Anderson, dedicada al rescate asunto que logró no sólo en la pantalla, sino con su propia vida y para su sorpresa se colocó nuevamente en los cuernos de la luna de donde no quiere bajarse.